LOS MEDICAMENTOS NO SON CHUCHES.

 Muchas veces nos pedís que os demos medicamentos que no sepan mal, para vosotros o para vuestros peques, porque “si no, no me lo tomo”, “si no, el peque lo devuelve”…
 Estoy de acuerdo que algunos medicamentos vía oral en forma de jarabes, sobres, comprimidos efervescentes, viales orales… tienen mal sabor, pero… es que los medicamentos no son chuches ni alimentos.

 
Los laboratorios se preocupan por eclipsar las condiciones organolépticas de los principios activos, de modo que sean más agradables al gusto, olfato, vista del paciente, pues influye mucho en el cumplimiento del tratamiento y sin que influya en la calidad farmacotécnica. Pero muy pocas veces nos diréis que “está rico”, porque realmente no es eso lo que se pretende. Se pretende que cure la patología para la que está destinado.

  Además, como os he dicho muchas veces en la farmacia, sobre todo a los papis, los medicamentos, sobre todo pediátricos, no deben ser deliciosos, pues el niño, en un descuido, un momento que dejemos el jarabe en la mesa, o en la nevera a su alcance… si lo relaciona con buen sabor (chuche), va a tomarse una cantidad en exceso que será perjudicial para su salud, pudiendo producirle daños a veces irreversibles en su organismo.

 A continuación, os hablaré de algunos efectos negativos de medicamentos a tener en cuenta si estamos administrando un tratamiento con ellos a nuestros hijos.

 Empiezo con el PARACETAMOL, medicamento bien conocido por vosotros y utilizado para calmar el dolor (analgésico) y bajar la fiebre (antipirético). Presenta pocas interacciones y su dosis está bien definida (40-60mg/kg de peso). Sin embargo, causa HEPATOTOXICIDAD, pues su metabolismo hepático es saturable, conforme se agotan las reservas de glutation que neutraliza al metabolito tóxico, el hígado comienza a dañarse pudiendo llegar al SÍNDROME HEPATORRENAL después de 3-4 días. En bebés, al tener otras vías de detoxificación además del glutatión, es más difícil llegar a esta situación que en niños y adolescentes. La intoxicación se suele producir si se toma más de 100mg/kg. Al principio es asintomática o leve (parecida a un cuadro gripal), pero el daño hepático ha empezado. En este caso hay que actúar con rapidez administrando el antídoto, que es N- Acetilcistína, en las primeras 10 horas.

   Sigo con otro medicamento bien conocido por vosotros, el IBUPROFENO. Antiinflamatorio (AINE) y antipirético. Hay que tener en cuenta que como AINE que es entre sus efectos secundarios destacan dolor de estómago, ardor, broncoconstricción, alteraciones en la coagulación de la sangre, algo de somnoliencia. Muy importante su NEFROTOXICIDAD (toxicidad en el riñón) en niños y adultos, vigilar si hay alteraciones en la micción, dolor lumbar o hipotermia. NO ADMINISTRAR A NIÑOS POR EN PERÍODO SUPERIOR A 3 DÍAS SEGUIDOS, sin supervisión médica.

 A continuación, os hablaré del ÁCIDO ACETIL SALICÍLICO (A.A.S.). Todos recordamos que de pequeños nos daban Aspirina Infantil y estaba muy rica, y a veces siguen viniendo abuelos o papis a por ella, pero todos los medicamentos con AAS en su presentación pediátrica fueron retirados hace años del mercado. Ésto fue debido a su relación causal con el SÍNDROME DE REYE. Presenta múltiples interacciones, pues presenta una elevada unión a las proteínas plasmáticas, y metabolismo saturable, por ello su peligro de intoxicación si administramos más de 100mg/kg en una única toma. A diferencia del paracetamol, la intoxicación de AAS es sintomática y fácilmente reconocible: aumento temperatura corporal, hiperventilación, trastornos neurológicos. Qué hacer? Hidratar a la persona y alcalinizar la orina (con bicarbonato, por ejemplo).

 En el siguiente post os hablaré de más efectos secundarios a tener en cuenta de medicamentos que solemos administrar a nuestros hijos.

 Teresa Gil Alegre.

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